Autoexigencia y productividad: la trampa de querer hacerlo todo y perfecto
Ser productivo ya no es suficiente
Antes era suficiente con hacer las cosas bien, ahora nos exigimos hacerlas perfectas y rápidas. Este es un perfil frecuente en las mujeres trabajadoras.
Hay que reconocer que es más fácil ser solo una cosa, o trabajador/a, o amo/a de casa. La mujer ha conquistado el mundo laboral, con todo el derecho; pero el sistema no se ha adaptado a este cambio, y se espera lo mismo de las familias, con ambos miembros trabajando. Al final, los grandes perjudicados son los hijos y la carga mental la llevan los adultos, aún con más frecuencia las mujeres.
La cultura de la productividad, se ha convertido para muchos en fuente de ansiedad.
Cuando la autoexigencia se vuelve un problema
La autoexigencia no es mala, el problema aparece cuando:
– Sientes que nunca es suficiente
– Te sientes culpable si descansas
– Procrastinas por miedo a no hacerlo perfecto
– Te comparas con otros
– Te culpas ante cualquier error
– No te permites ocio ni autocuidado
Productividad tóxica: hacer más no siempre es mejor
Estamos rodeados de mensajes como:
– Tienes que crecer profesionalmente
– Es importante llevar a los hijos a actividades
– Haz deporte
– Aprende a comer bien
– Dedica tiempo a tu familia
– Cultiva tu relación de pareja
– Fórmate para ser bueno en tu trabajo
Siendo realista, simplemente con el horario laboral, prácticamente está el día echado, y en el mejor de los casos podremos tener algo de tiempo para hacer la compra, encargarnos de comidas, cenas, lavadoras, deberes de los hijos…y de lo demás podemos olvidarnos. Pero no sólo se potencia este ritmo en la sociedad en que vivimos, si no que es lógico que deseemos mejorar, formarnos, tener ocio, dedicar tiempo a nuestra salud. Por lo que acabaremos frustrados con síntomas como:
– Agotamiento físico y mental
– Pérdida de motivación
– Bloqueo en lo laboral
– Irritabilidad con familia y pareja
Señales de que te estás exigiendo demasiado
– No disfrutas
– Siempre piensas en lo siguiente y no en el ahora
– Te cuesta desconectar
– Sientes ansiedad
– Un fin de semana no es suficiente para descansar, te cuesta empezar la semana
– Estás irritable en casa
Cómo ser productivo sin destruirte
– Cambia perfecto por suficientemente bueno
– Define prioridades
– Introduce descansos sin culpa
– Mide tu proceso y progreso, no sólo los resultados y la perfección
– No dejes de sacar algún hueco para ti, aún dejando otra cosa
– En familia, desconecta y disfruta
– Delega algunas tareas
Conclusión
Es imposible abarcarlo todo, ten seguro que esas familias que admiras, y crees que lo hacen mejor que tú, tienen sus propias dificultades, y a menudo no son diferentes de las tuyas, nadie puede con todo.
Ser suficiente en determinadas etapas de la vida, está bien, y a menudo es lo único posible. No te culpes si dedicas más tiempo a la familia que a ser mejor profesional, ya habrá tiempo. No te culpes si el trabajo te quita algo de tiempo para tu familia, seguramente eres suficientemente buena pareja y progenitor.
El truco está en aceptar lo que toca, aspirar a mejorar en cada faceta de nuestra vida, pero sin exigencias ni perfecciones.
Si te cuesta conseguirlo, no dudes en contactarme, puedo ayudarte. Llámame ahora

